El paĆs de mujeres que no duermen
- Paula Lorca Torres
- 28 may 2025
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 12 sept 2025
Un nuevo estudio de Activa Research reveló que el 56% de los chilenos descansa peor que el promedio mundial. Pero para las mujeres, las noches son mÔs largas y el sueño, un lujo cada vez mÔs caro: entre jornadas laborales extenuantes, maternidades en solitario, ciclos hormonales ignorados y un modelo que exige sin tregua, el cuerpo pide pausa, pero la cabeza no se apaga
Son las 14:30 de la tarde y, sentada en una silla que da directo a la vereda, Gina āde estatura baja, rostro serio y unos treinta y tantos aƱosā sostiene la mirada, pero prefiere no decir su apellido. Llegó desde Venezuela hace cinco aƱos y desde hace tres trabaja en una confiterĆa en la calle Covadonga, pleno centro de San Bernardo.
Gina es madre. Y lo es mientras cobra dulces, acomoda bandejas y mientras mira de reojo a su hija. La maternidad, como muchas veces pasa, le consume el dĆa y tambiĆ©n la noche. Dormir bien es un lujo. āNo duermo bien. Me imagino que por el mismo estrĆ©s del dĆa a dĆaā, dice. āYo vengo con mi hija, y aunque estoy trabajando igual me preocupo por ella: que almuerce, que no le falte nada, que llegue al colegio. Vivo con ese estrĆ©s constanteā, recapitula.
Cuando el reloj marca las 19:10, Gina se alista para salir corriendo: tiene que buscar a su hija al colegio. La niƱa, que la espera todos los dĆas para ir juntas a cerrar el local y volver a casa, ya forma parte de la rutina en la confiterĆa. Pero ahĆ no termina la jornada. āTengo que estar pendiente de sus tareas, la cena, todo eso del dĆa a dĆaā, enumera.
Si se hicieran las cuentas, como esas que ella misma hace en la confiterĆa con las monedas en la caja, Gina duerme menos de seis horas por noche. Muy por debajo de las siete u ocho recomendadas para una mujer de su edad. Pero no es un caso aislado. En su insomnio cabe tambiĆ©n el de muchas otras: mujeres que duermen poco porque trabajan mucho, porque crĆan solas, porque el cuerpo cambia y nadie lo nombra, porque el sistema no perdona.

Gina aprendió a vivir con el descanso a deuda, quedó en pausa y en su lugar se instaló esa vigilia que tantas otras comparten. El cuerpo lo resiente. Y no es metÔfora: estudios comparan la falta de sueño crónica con los efectos de una intoxicación alcohólica. Pero a diferencia del alcohol, el insomnio de Gina no lo eligió nadie.
El pago en cuotas de ser mujer
Un estudio reciente sobre la calidad del sueño, elaborado por Activa Research y WIN, reveló que el 56% de los chilenos duerme significativamente peor que el promedio mundial. Pero, como suele ocurrir, las mujeres cargan con la peor parte: representan el 25% de quienes reportan un descanso deteriorado, frente al 15% de los hombres.
La privación de sueño, dicen los expertos, no es un detalle menor: afecta la concentración, ralentiza los reflejos, altera la coordinación. Médicamente, sus efectos se comparan con los de una intoxicación alcohólica. Pero aquà no hay fiesta ni celebración: solo jornadas eternas, cuerpos agotados y un sistema que exige mientras el cuerpo pide pausa.
Ćlvaro Jeria, psiquiatra y director mĆ©dico de la ClĆnica de Neuromodulación, NeuroMod, seƱala que hay diversas hipótesis que pueden darle respuesta a este fenómeno, como el rol social y la multiplicidad de funciones de las mujeres: āHoy dĆa las mujeres estudian trabajan, mientras son madres, esposas e hijas. Con una demanda en el modelo imperante de vivir en Chile. Una demanda social muy fuerteā, asegura.Ā
En ese sentido, Jeria seƱala que en la sala de espera de los profesionales de salud mental, es posible que hasta un 80% de los pacientes que consultan sean mujeres.u AsĆ, la falta de sueƱo podrĆa considerarse tan solo la punta del icebergĀ en problemĆ”ticas derivadas al bienestar emocional de ellas.
El psiquiatra explica que hasta poco antes de la adolescencia es comĆŗn que las tasas de depresión o de ansiedad sean relativamente iguales entre hombres y mujeres; sin embargo, despuĆ©s de la adolescencia se produce un cambio donde por cada uno o dos hombres enfermos, hay de tres a cuatro mujeres.Ā Ā

ĀæCuĆ”l es la hora ideal para dormir y llegar a un descanso idóneo? El especialista seƱala que la respuesta es sencilla, ya que, hay un reloj natural: El sol. Por lo que, lo óptimo serĆa hacer nuestro dĆa en base al propio ciclo de este. Asimismo, en la edad adulta, segĆŗn Bupa LatinoamĆ©rica, se sugiere dormir entre siete y ocho horas dependiendo de la salud mental de la persona, ya que, hay personas que para funcionar de forma productiva durante el dĆa necesitan de al menos nueve horas de sueƱo.
Valentina Vallejos, de 28 aƱos, vende bajo su toldo azul tambiĆ©n en la calle Covadonga, y sin saberlo, comparte con Gina la falta de sueƱo debido a la ocupada vida laboral y los gajes del oficio de la maternidad. Empezó a trabajar hace seis aƱos gracias a su hermana, en el lugar donde llega diariamente a las nueve de la maƱana y se va a las siete de la tarde.Ā
Es menos detallada al hablar, pero tiene un tono amable, y al igual que muchas madres, Valentina tiene que equilibrar la balanza entre su rol de mamĆ” y los, muchas veces, desordenados ciclos del sueƱo: āLlego a casa, tengo que hacer las cosas, el aseo y todo eso, las cosas de mi hijo. AhĆ reciĆ©n me acuesto, pasada la media noche mĆ”s o menos, luego me despierto a las sieteā, explica.Ā
Sin embargo, Valentina hace hincapiĆ© en que esto se vuelve mĆ”s difĆcil en Ć©pocas de invierno debido al horario. Esto, al tener que levantarse aĆŗn mĆ”s temprano para alcanzar a trabajar mĆ”s tiempo, a diferencia del verano, dejando en segundo plano la construcción de una sana relación con su ciclo de sueƱo.Ā
Las dificultades del invierno no se limitan Ćŗnicamente a esas, el psiquiatra Ćlvaro Jeria explica la existencia de un cuadro denominado ātrastorno afectivo estacionalā, el cual afecta a las personas debido a la falta de luz durante el cambio de estación, produciendo un trastorno del Ć”nimo que puede derivar a depresiones clĆnicas en el invierno.
El cese de un ciclo y el inicio de otro
El factor hormonal mĆ”s intrĆnsecamente ligado a las cuotas que se pagan por ser mujer tampoco es un caso aislado en esta problemĆ”tica.
Aun con clientela esperĆ”ndola, MarĆa Tiznado, quien ha trabajado de comerciante toda la vida, cuenta cómo llegó a vender en esta avenida tras haber sido ambulante en el pasado: āArrancando de los carabinerosā, recuerda. Puntualmente, a las nueve de la maƱana estĆ” lista para vender. Su mayor motivación para trabajar son sus hijos de nueve y 21 aƱos.
MarĆa confiesa que recientemente no concilia el sueƱo por motivos distintos a la maternidad o el trabajo, relacionados directamente a algo natural e involuntario de la naturaleza humana: La menopausia.Ā
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Admite no dormir muy bien debido a esto, volviĆ©ndose una dificultad mĆ”s allĆ” de su ajetreada vida laboral: āTengo un desorden para dormir porque despierto con calor, me llegó la menopausia, asĆ que es totalmente complejo para una mujer, porque despiertas acalorada y con sudor como cuatro o cinco veces para ir al baƱoā, expresa, āen definitiva, no duermes de largo, eso pasa a todas las mujeres yo creoā.Ā
El psiquiatra Ćlvaro Jeria explica que los desafĆos de los vaivenes del ciclo hormonal en las mujeres son factores determinantes en su salud mental, y por ende, en su sueƱo: āLas mujeres tienen el milagro de la vida, pero va de la mano de un montón de desafĆos y uno es el desafĆo hormonalā.Ā
Gina, tras hacer malabares entre preparar a su hija para el colegio en el trabajo, ir a dejarla, trabajar, ir a buscarla y realizar las labores del hogar se enfrenta cara a cara con la noche, donde se supone, debiera haber un tiempo de sueƱo reparador, cosa que no sucede: āCuando llega la hora de acostarme, como que mi mente y mi cuerpo estĆ”n ya colapsados, y creo que es eso lo que no permite que el descansoā.Ā